Aprendí a ser un animal nocturno, a reír cuando quería llorar, a
salir de casa sin pensar en volver o no volver. Sin querer me hice de piedra,
sin saber empecé a morir, maté mi alma de hambre. Si pudiera parar el tiempo,
sabotear el silencio, mandar en mí.. Yo no quiero querer y ser presa otra vez,
pender de un hilo, pender de unas manos resbaladizas, no, eso ya no.. Caer,
volver a caer, y levantarme en silenciocomo ayer, sin lágrimas...ya no hay
lágrimas. Perderíamos el calor del primero beso y la sensación de aquel
amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con
la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los
amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera
vez o la última que vimos a un gran amor, los abrazos más calidos, el día que
pensabamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito o la sonrisa más
esperanzadora pero.. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos?