Es como ese peón que lo
comen y a nadie le importa, lo miran con desprecio, como si no tuviera valor,
mirando al final del tablero, pero es ese paso que nos atrevernos a dar un paso hacia delante, esperando que las
demás piezas tengan piedad y te dejen seguir con tu objetivo, pero todos
sabemos que eso no ocurrirá, los errores se cometen, pero no se repiten, no
igual… En serio ¿esto es la vida? Un juego en el que si no comes te comen,
una lucha constante, una mirada de rabia a la otra figura del tablero, que
algunas veces ni conocemos, una actitud de negligencia
constante,
algunas veces de pérdida de tiempo y otras en las que si tienes suerte puedes
volver a atrás, a tu campo de batalla, arreglar de alguna forma lo que hiciste pero
ya no. Se acabó el tiempo, ya nada será igual. Todo
cambió. Ahora solo
existen pasos a delante o quedarse en el mismo sitio. Dos decisiones
importantes que te marcarán como persona seguir luchando, o no salir de tu
casa, rendirte, ocultar tu rostro, y salir con una máscara todos los días, como
si a nadie le importara ese peón derrumbado. Tener a elección en tus manos y la
duda en tu cabeza, cualquiera de las dos tomas de decisión es totalmente
relevante. Pero nos encontramos en el mismo punto de
partida.
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