viernes, 3 de agosto de 2012

Una tarde cualquiera de agosto.

Hace mucho tiempo me di cuenta que ya nada es de color rosa, si quieres algo deberás de moverte para conseguirlo, poco a poco te vas dando cuenta de que no vale la pena llorar por ningún hombre, porque no merece tus lagrimas y su las merece nunca las dejará caer,  que para ser feliz no hace falta tener un castillo, ni un príncipe azul, sino estar a gusto contigo, querer a quien te quiere, y recordar a quien te recuerda, llorar no soluciona nada, porque vivir de recuerdos pudiendo vivir de satisfacción y sentimientos, empecemos a valorar lo que tenemos, mirar a los ojos a las personas que quiero y abrazarlas y vivir no con una máscara puesta, con una gran sonrisa pintada en mi rostro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario